domingo, 28 de septiembre de 2008

Aviones y canciones de cuna

Uno viejo para quienes no lo vieron en algún otro lado... y para no decir que este domingo me quedé sin subir algo. Este lo escribi por todas las noches que se pasan en ambivalencia... y para él...


Aviones y canciones de cuna

¡Pasa la voz! se acabaron los pecados,
disimula el asombro y finge la risa,
quítate las palabras, no entregues los recados,
acábate las chelas, corre y pisa.

No hay horas en la noche del insomne,
siempre aquel interminable no empezar,
todos sabemos a que sabe pernoctar en cuartos blancos
vivir a diario con amor sin afeitar.

¿donde están los años que dejamos en las sillas,
en los monitores y los semáforos?
¿a donde va el tiempo que no produce motivos?

¡Pasa la voz! se durmieron los notarios,
los abogados, las mil novias de tu tía,
se durmieron los presidentes,
las azafatas, tu vecino el que ve pornografía.

¿Qué canción te duerme?
¿Que palabras te arrullan?
¿que suspiros te quitan la tos?
si algún día entre sueños los escuchas, ¡pasa la voz!

Que tengan buena semana....

domingo, 21 de septiembre de 2008

Veinte mentiras

Cuando era chico en algún autobús de ida algún campamento o lo que fuera, recuerdo una canción estúpida que iba algo así como... "¡vamos a contar mentiras!, ¡vamos a contar mentiras! Por el mar corre la liebre tra la la, por el monte la sardina tra la la...". Hoy como buen domingo apático y eterno me acuerdo de esa cancioncita y no me quita de la cabeza la palabrita.... mentiras.... mentiras... mentiras...

En algún lugar escuché que cuando nace una persona, durante sus primeros años piensa que todo lo que pasa por su cabeza los demás lo saben, por tanto si tiene hambre o se siente solitaria, todos los demás ya estamos conscientes de ello y atendemos prontamente a su llamado. Llega entonces un segundo paso, en el que esta personita se da cuenta precisamente de lo contrario: NADA de lo que pasa por su cabeza lo sabe nadie más, ese día, quizás antes siquiera de empezar a hablar, aprendemos a mentir; Nos damos cuenta de que ocultar cierta información nos puede ser beneficioso, qué fingir como si el mundo se nos acabara en ese momento llama la atención de los demás, que se puede pensar una cosa y hacer otra, que se puede decir lo que no se siente y se puede sacar provecho de ello.

Mentiras piadosas, mentiras que no se pueden deshacer, mentiras teatrales, mentiras familiares, mentiras que se dicen para impresionar, mentiras que se esconden en un rinconcito donde nadie nadie las puede ver y se preparan para saltar en el momento más inoportuno. Hay unas mentiras preciosas: te amaré para siempre y nunca te voy a hacer daño. Hay otras que nos hacen sentir mejor: nunca te habías visto tan bien como hoy. Hay unas que decimos con el afán de lastimar: Nunca te quise.

No puedo mentirles, todos lo hacemos, todos los días, le mentimos al de al lado, a quien más confía en nosotros, a esos a los que podemos sacarles provecho, a quien no queremos que sepa la verdad, a nuestros padres, a nuestros hermanos y al final siempre al espejo, a nuestra carota de mentiroso que nos ve de regreso y que mientras se burla nos miente: ¡Que guapo te ves eh!

Pero eso si, todos decimos cuanto odiamos que nos mientan, cuanto duele que nos traicionen por omisión de información, por falsas esperanzas, por todas las palabras que se desperdician en decir una falacia. Pero hay que seguirlo haciendo, tememos lastimar al otro, revelarnos desnudos de falsedad, la luz del sol es muy brillante mejor hay que quedarse donde está oscuro, mejor no le digas a nadie lo que eres, que tal que se enteran y te empiezan a decir la verdad.

El niño miente porque lo aprendió bien de quienes le mintieron, porque nadie se puede meter en tu cerebro y sacar información como si fuera el Internet, algunos mienten toda la vida, otros luchamos todos los días contra nosotros mismos por no hacerlo.

- Si sabias mentir tan bien ¿porqué me habías dicho que no?

- Pues por mentiroso.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Si se trata de entrar...


Algo leí hace muy poquito y se me olvidó, era ingenioso y me antojó escribirlo aqui para compartirlo con quien lea algunas de estas cosas.... pero.... lo olvidé.

Olvidé también cómo se hace una derivada y para que cosa útil nos podría servir la trigonometría, se me olvidó cómo eran mis primeros lentes, el color de algunas de mis playeras favoritas y últimamente parezco olvidar más cosas de las que aprendo. No es un problema neurológico (que yo sepa), es tal vez que la cabeza tiene que borrar algunos archivos para meterse cosas nuevas e inmediatas que nos sirven más en estos momentos.

Escucho a un par de estudiantas de arquitectura hablar en la parte de atrás del salón en el que escribo: "Mira, tu abres el espacio aqui, y le cierras por acá y asi obligas a la gente a que entre por la plaza y no por la tienda." Obligas a la gente a que entre..... esa si se me grabó más de 15 segundos en la cabeza.... obligas.... a la gente.... a que entre..... por donde tu quieres que entre.... Fuera de lo sexual que pueda o no sonar la frase anterior, una vez más me da vueltas en la cabeza informacion inmediata sin sentido. Me pienso ahora como arquitecto, como un tirano obligador de que la gente haga algo para lo que fue diseñado un lugar, como encuadrador, como delimitador, pequeño rey de espacios imaginarios.

Siempre se nos ha obligado a entrar por la entrada y salir por la salida, nos ponen puertas que nos indican que son una de estas dos (o las dos al mismo tiempo) ya sea por su importancia visual o por su cualidad de únicas como formas de acceso. Digamos que ahora se me olvida que hay que entrar por la puerta, quiero entrar por la ventana sin convertirme en un ladrón, quiero entrar por el muro sin demolerlo, acceder por el techo llegando en helicóptero, entrar por una escalera, por un tunel, por un monton de tierra que hay que quitar para que se pueda llegar al interior.
Digamos que ahora se me olvida cual es el interior y cual el exterior, ya no sé entonces si entré o no entré, tal vez estos dos cambiaron tan sutilmente que nunca estuve ni adentro ni afuera, entonces no hay salida, eso siempre dicen que es malo, significa estar encerrado, aunque estés en un enorme bosque, si no tiene una salida entonces por lógica estas encerrado ¿dónde estoy? ¿a donde entré? ¿que otra cosa olvidaré después?

Se me han olvidado algunas palabras, como aquella vez que perdí por completo de mi mente las silabas que juntas forman "tuberculósis", estuve dandole vueltas y vueltas y no podía acordarme de la palabra . Se me olvidan los nombres de algunas personas, a todos nos pasa, Cómo estás? Cómo te ha ido? Y la familia sana? Si! yo muy bien, si! ya acabé la carrera, Claro que si! nos marcamos uno de estos....

No se quien eres, Cómo te llamas? Yo Daniel ¿y tú? pasa, entra, no te quedes afuera ¿Te acuerdas de mi no? Ah que leíste mi blog, si claro, muchas gracias. Y una vez adentro el extraño tiene nombre, y ese nombre se registra a velocidades infinitas en algun archivero del cerebro que tiene una etiquetita: "NOMBRES" que está junto al cajóncito que dice "COSAS QUE QUEMAN" y en el mismo pasillo donde estan guardados los "ROSTROS" y las "PALABRAS GROSERAS". Y cada uno o dos años pasa una señorita neurona muy elegante con lentes de bibliotecaria y va revisando todos los documentos, "este es muy viejo, no creo que veamos a esta persona nunca más, además, aqui ya no caben más nombres" piensa ella como si lo supiera todo y agarra el nombre de aquel extraño que entró y se lo lleva en un carrito a otra parte del cerebro que dice "COSAS QUE YA NO SE USAN" donde el nombre puede estar otros años hasta que ese lugar se llena tambien y entonces lo unico que queda es llamarle a uno de esos impulsos eléctricos tan fulminantes y pedirle que queme todas esas cosas que nuestra cabeza ya no usa, y de buenas a primeras, sin darnos cuenta aqui afuera, los que nunca hemos entrado al cerebro, olvidamos.... lugares, colores de cosas, nombres de gente, caras de extraños, cuantas bolsas de Cheetos nos hemos comido en nuestra vida... tener que volverle a preguntar a aquel extraño: Ah no me acuerdo bien de ti ¿Te llamas.......?

Si se trata de entrar... ¿a donde?
Si se trata de aprender... ¿qué?
Si se trata de olvidar... no me acuerdo
Si se trata de escribir aqui... cierro el día con buena cara.